Mecánica poética es el nuevo libro del poeta, docente y traductor ibicenco Ben Clark (Santa Gertrudis, 1984), editado por Alba Editorial. Pero no nos encontramos ante un poemario sino ante un manual para escritoras y escritores de poesía —también para lectoras y lectores— que se ha gestado durante más de dos años y nace del material preparado por Clark para el Máster de Escritura Creativa de la Universidad de Salamanca, donde imparte la asignatura de Poesía. Partiendo de esta base, ha añadido su experiencia al frente de numerosos talleres de poesía por toda España (en Ibiza también) y en diferentes países de Europa y América. La editorial se sumó a la propuesta de Ben Clark de aunar todo ello en un libro y en estos dos años han trabajado los contenidos, «buscando que fuera lo más didáctico y ameno posible».
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El libro lleva en su portada una imagen que recuerda al engranaje de un reloj y esta no ha sido, obviamente, una elección casual. «Mecánica poética es un título que lleva mucho tiempo conmigo porque me interesaba mucho la idea de que el poema contiene un mecanismo; que hay realmente una serie de piezas dentro del poema que funcionan de manera conjunta para ofrecer algo mayor que la suma de sus partes», reflexiona el autor en conversación con Noudiari. «Es una analogía muy sencilla que, sin embargo, funciona muy bien: la del poema como un reloj mecánico. El reloj nos abre una puerta a una cosa misteriosa y que casi nadie sabe qué es: el tiempo y, a la vez, somos capaces de apreciar y de comprender el reloj, sus piezas», explica Clark.
Lo mismo sucede con el poema: «Nos da la posibilidad de acercarnos al concepto abstracto de la poesía, pero, si miramos las partes del poema, también somos capaces de entender de qué manera están funcionando las piezas entre ellas».
Para el autor es importante subrayar que no es un libro únicamente pensado para quienes ya están escribiendo o para aquellos que empiezan a escribir poesía. «Es también un libro que está pensado para acompañar en la lectura, para la gente que también quiera acercarse al poema como lector o lectora, o que incluso le dé cierto reparo, o que tenga dudas a la hora de acercarse a la lectura de la poesía. Este libro desmitifica la lectura de poesía y ofrece algunas claves«, relata.
Surge la duda de si realmente se puede aprender a escribir poesía o de si es imposible si no se tiene eso que puede llamarse talento innato, algo a lo que Ben Clark responde: «Lo importante para escribir poesía, y también para escribir en general, es tener una mirada que interrogue al mundo. Es decir, si una persona tiene cierta curiosidad y cierto interés por intentar descubrir su propio entorno, creo que puede aprender muchas cuestiones que harán que mejore mucho su escritura. La clave está en mirar al mundo con ojos inquisitivos… lo demás es una cuestión de técnica que yo sí que creo que se puede aprender, o, por lo menos, se puede mejorar siempre», reflexiona.
La diferencia que encuentra Ben Clark entre un buen y un mal poema es, a menudo, el trabajo que hay detrás: «Porque muchas veces un poema que no termina de funcionar suele caer en soluciones fáciles. Lugares comunes, expresiones poco interesantes, fórmulas que quizá podrían tener una vuelta, y todo esto son cuestiones que, como cualquier oficio, se pueden mejorar con técnica y luego, a partir de ahí, depende de las ganas que le ponga uno».
Una persona con tanta experiencia en docencia universitaria y en talleres de poesía tiene muy clara cuál es la diferencia entre el peor y el mejor alumno o alumna de poesía. «El peor alumno o el peor poeta será siempre la persona más soberbia. La vanidad en la escritura hace que sea siempre mediocre y autocomplaciente. Y el mejor es el alumno o la alumna que se atreve a perseguir sus propios intereses, para ver a dónde le llevan. El alumno que permite la apertura de puertas y ventanas dentro de su propia obra y que las explora sin miedo, sin censura y sin autocomplacencia«.
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El libro finaliza con un texto precioso que se titula ‘Escribe para disfrutar’ y en el que apunta: «No escribas poemas para recibir aplausos. No escribas poemas para recibir premios, ni para ver tu nombre en la cubierta de un libro». Sobre ello, Clark abunda: «Estamos bajo el azote del reconocimiento rápido en redes sociales, pero es importante volver a la magia y al misterio de la escritura y de la lectura. Que no importe cuál es la respuesta o la reacción inmediata en Instagram a un texto tuyo, sino que importe primero disfrutar del proceso de escritura y, también, como lectores, darle a los poemas y a los textos el tiempo que precisan».
A la hora de buscar materiales y ejemplos, Ben Clark no solo se ha dejado llevar por sus propios gustos personales. «Todos los poemas que incluye, todos los materiales, han pasado ya el filtro de muchos años de talleres. De alguna manera se ha ido destilando lo que ha gustado, lo que no ha gustado, lo que ha funcionado y lo que no ha funcionado, y con personas y talleres muy diferentes: hay trabajo con jóvenes, con adultos, con jubilados, con personas de España, de Hispanoamérica…»
Presentación en Salamanca por el Día de la Poesía
Ben Clark presentará Mecánica poética el Día de la Poesía, el próximo viernes 21 de marzo, en la librería Letras Corsarias de Salamanca, en un acto que contará con la presencia del también ibicenco Daniel Escandell Montiel, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y profesor en el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana. El autor tiene en mente hacer otras presentaciones y le gustaría también recalar en Ibiza.
El autor está muy contento de haber podido publicar este libro con Alba, «la editorial ideal porque ofrece, desde hace décadas, diferentes manuales de escritura. Por lo tanto, mi esperanza es que llegue incluso a personas que ni siquiera conozcan mi propia escritura, que se acerquen al libro desde el mundo del aprendizaje de escritura a través de los manuales». En ese sentido, para Clark, este es un libro que le abre la puerta de la formación dentro del mundo literario en el que lleva inmerso desde hace más de 20 años. «Me siento como si fuera mi primer libro», afirma.
En la «nómina» de la Fundación Juan March
Ben Clark se ha sumado recientemente a la nómina de poetas que han pasado por el prestigioso Ciclo Poética y Poesía de la Fundación Juan March que inauguró Antonio Colinas y que, con Clark, cumple 40 ediciones. Ha sido a través de una charla y lectura poética que, además, se recoge en un cuaderno y cuya grabación está disponible para todo el público interesado.
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«Soy el segundo ibicenco que es invitado, ya que Vicente Valero fue el número 23. Leerme en esa nómina y sentir que formo parte de ese legado me llena de orgullo y de alegría. Es un ciclo por donde han pasado grandes poetas y me parece una gran responsabilidad también ser el primero nacido de los años 80 que participa en este ciclo», concluye.
Ben Clark
Ben Clark es poeta y traductor. Ha publicado, entre otros, los poemarios Los hijos de los hijos de la ira (Premio de Poesía Hiperión), Cabotaje (Delirio, 2008), Basura (Delirio, 2011), La Fiera (Sloper, 2014), por el que obtuvo el Premio El Ojo Crítico de RNE de Poesía 2014, Los últimos perros de Shackleton (Sloper, 2016), La policía celeste (Visor, 2018), por el que obtuvo el Premio Loewe de Poesía y Armisticio (2008-2018) (Sloper, 2019). Ha traducido la obra poética de Edward Thomas, Anne Sexton, Stephen Dunn y Saul Williams, entre otros. Es patrono de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores de Córdoba y tutor de poesía de los residentes becados. Desde 2020 imparte la asignatura de Poesía en el Máster Virtual de Escritura Creativa de la Universidad de Salamanca. Actualmente dirige desde Mérida, el sello editorial Isla Elefante, especializado en poesía contemporánea. Demonios (Sloper) ha sido Premio de la Crítica de poesía castellana 2023.