El Observatorio de Sostenibilidad de IbizaPreservation ha hecho públicos los datos del Institut d’Estadística de les Illes Balears (IBESTAT), recogidos en su último informe, actualmente en proceso de elaboración, que indican que, respecto del año anterior, la isla registró una reducción del 3,3 % en el número total de visitantes durante 2024, alcanzando los 3.275.579 frente a los 3.385.609 turistas de 2023. Respecto a la población residente, el estudio muestra una cifra récord, alcanzando los 161.485 habitantes, lo que representa un aumento del 1,4 % respecto al año anterior. Estos datos forman parte del Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2024, cuya elaboración está financiada íntegramente por el Consell Insular d’Eivissa, según explican desde IbizaPreservation a través de un comunicado.
Desde el Observatorio, su coordinadora, Elisa Langley, advierte de que el ligero descenso porcentual en el número total de visitantes a Ibiza en 2024 en comparación con el año anterior, “no es lo suficientemente significativo como para hablar de una tendencia hacia el decrecimiento turístico, ya que 2023 fue un año récord en términos de afluencia turística”.
Tal y como recuerda la coordinadora: “Tras el impacto de la pandemia de COVID-19, el turismo experimentó un fuerte repunte en 2022 y 2023 probablemente debido a la recuperación de la demanda acumulada, la flexibilización de restricciones y el deseo de viajar tras años de limitaciones”, por eso, según remarca: “En este contexto, muchas regiones turísticas, incluida Ibiza, alcanzaron cifras históricas de visitantes, impulsadas por la reactivación del sector y el auge del turismo post pandemia. Por lo tanto, la ligera reducción registrada el año pasado, no debe interpretarse como el inicio de un declive turístico, sino más bien como una normalización tras un año excepcionalmente alto”.
En ese sentido, si se observa la tendencia a lo largo del tiempo, según el informe pone de manifiesto que, en el periodo comprendido entre 2019 y 2024, Ibiza ha experimentado un aumento promedio de visitantes del 8,1 %, un crecimiento que, sin embargo, se sitúa por debajo de la media balear, que alcanza el 13,72 %, y también ligeramente por debajo del conjunto Ibiza-Formentera (las Pitiusas), que se situó en un 10,26% en el mismo período.
Por nacionalidades, los datos muestran que el turismo nacional ha aumentado considerablemente, un 54%, desde 2019, mientras que la llegada de visitantes internacionales se redujo en un 1,3%. De esta manera, en 2024, del total de visitantes, un 24,4 % fueron nacionales (799.227 personas), frente al 75,6 % procedente del extranjero (2.476.352 personas).
Por otro lado, el informe detalla específicamente la variación mensual del turismo del conjunto de las Pitiusas, ya que no existen datos disgregados mensuales de Ibiza y Formentera, registrando incrementos en la mitad del año y descensos en los meses de marzo, abril, julio, septiembre, octubre y diciembre. Destacan especialmente las disminuciones registradas en julio, con 51.804 visitantes menos que en 2023, y octubre (-47.451), según los datos de la encuesta FRONTUR, disponibles en IBESTAT
Desde 2016, esta es la primera vez que se registra un descenso de visitantes en julio aunque las cifras siguen por encima de las registradas antes de la pandemia con 45.274 visitantes más en 2024 que en 2019.
El análisis trimestral en la isla de Ibiza muestra a su vez un aumento en el número de turistas en el primer trimestre de un 3,84 % con respecto al año anterior. También el segundo trimestre aumentó ligeramente, con un 1,11%, mientras que el tercer y cuarto trimestre registraron una disminución del 5,63% y del 8,06 %, respectivamente.
En cuanto a la presión turística, ésta descendió en Ibiza desde los 2.123 visitantes por cada 100 residentes en 2023 a los 2.028 en 2024. En comparación, la isla de Formentera sigue registrando una presión turística relativa superior a Ibiza.
Asimismo, el informe señala también una disminución de la presión humana promedio, que pasó de 218.384 personas en 2023 a 214.688 en 2024. Pese a ello, cabe señalar que la presión mínima aumentó, lo que supone una mayor presencia de personas en los momentos de menor afluencia. «Necesitamos urgentemente evaluar la sostenibilidad del modelo actual, especialmente considerando la limitación de recursos naturales y la importancia de una planificación estratégica del crecimiento turístico y poblacional», concluye Elisa Langley.