Nacido con graves deformidades en ambas patas delanteras, Fokky no podía caminar y su única forma de moverse era arrastrándose como una pequeña foca (de ahí su nombre). Su futuro era incierto, y su criador, «incapaz de cuidar a un cachorro discapacitado, tomó la desgarradora decisión de sacrificarlo cuando era un cachorro».
Por pura casualidad, una persona que estaba en la clínica veterinaria el mismo día en que Fokky estaba programado para ser eutanasiado supo de los hechos y se llevó el perro a casa.
«Era tan pequeño y vulnerable, pero tan determinado y valiente… Se adaptó perfectamente y comparte su hogar con tres perros más y está lleno de amor y alegría, siempre ansioso por jugar y ser parte de la acción, a pesar de sus desafíos de movilidad. Su espíritu es inquebrantable, y merece la oportunidad de vivir la vida al máximo», han escrito en una campaña en Gofundme con la que están recaudando fondos para poder operarle y rehabilitarle de forma que pueda llevar una vida normal.
«Llevamos meses visitando al veterinario, gestionando el dolor e intentando encontrar una forma de ayudarlo. Finalmente, conocimos al Dr. Gabriel Carbonell de la Península (él viene a Ibiza cada par de meses), quien puede realizar operaciones que cambiarán la vida de las patas de Fokky cuando haya alcanzado su pleno desarrollo esquelético, lo cual será muy pronto. Fue una gran alegría cuando escuchamos esto. Pero, como siempre, hay un «pero»: el costo es abrumador: 4.000 € por pata, 8.000 € en total», relatan.
Hasta el momento llevan recaudados casi 4.000 euros, la mitad del objetivo de la campaña que se puede visitar en este enlace: https://www.gofundme.com/f/fokky-our-fila-brasileno-who-is-disabled-help-him-to-walk
Charity Altmann, organizador de la recaudación de fondos explica que, pasados los 3.000 euros, ya pueden hablar con el cirujano para programar la primera cirugía de Fokky en una de sus patas.
Después Fokky necesitará una curación intensiva hasta que la siguiente pata pueda ser operada.